Un proceso entendible

Primero comprendemos. Después construimos.

La mejor forma de reducir el riesgo no es prometer más rápido: es decidir con claridad qué problema resolver, qué dejar fuera y entregar valor por fases. Así trabajamos, paso a paso.

De la primera charla al sistema operando

Cinco fases, cada una con algo concreto para vos.

En cada fase sabés qué hacemos, qué te llevás y qué te pedimos. Nada avanza a la fase siguiente sin que la anterior haya dejado algo útil.

01

Evaluación inicial

Semana 1 · 500 €

Una sesión de trabajo para entender tu operación, dónde duele hoy y si somos el equipo adecuado. No es una presentación comercial: salimos con una idea real de tu situación.

Te llevás

Una lectura honesta de tu contexto y de si tiene sentido construir, con qué prioridad. Si no hay encaje, lo decimos y devolvemos el pago.

Te pedimos

60 a 90 minutos de quien conoce la operación día a día.

02

Diagnóstico

Antes de escribir una línea de código

Mapeamos cómo circula hoy la información, dónde se duplica y qué depende demasiado de una persona. Decidimos también qué no hace falta digitalizar.

Te llevás

Un mapa claro de problemas, prioridades y riesgos, y una propuesta de alcance con precio por fase que se firma. No una estimación al aire ni una factura por hora.

Te pedimos

Acceso a las herramientas actuales y un par de conversaciones con el equipo.

03

Implementación por fases

Primera fase útil en semanas, no en meses

Empezamos por el núcleo que más libera al equipo. Cada fase tiene que ser útil por sí misma: preferimos entregar valor temprano antes que desaparecer un año construyendo un monstruo.

Te llevás

Software funcionando que podés probar desde temprano, no una única entrega al final. Cada fase se presupuesta por separado, así controlás la inversión paso a paso.

Te pedimos

Una persona de referencia y feedback sobre lo que va saliendo.

04

Transferencia

El sistema queda siendo tuyo

Documentamos, enseñamos y dejamos un sistema que el equipo entiende y opera sin necesitar un técnico al lado para cada acción.

Te llevás

Documentación, tutoriales y capacitación. Un sistema que solo nosotros podríamos tocar sería un fracaso, no un servicio.

Te pedimos

Sumar a las sesiones de cierre al equipo que va a usar el sistema.

05

Acompañamiento

Por elección, no por obligación

Mantenemos y mejoramos el sistema mientras cambian los programas, el equipo y las necesidades. Sin obligarte a contratar un departamento IT.

Te llevás

Soporte y evolución cuando los necesitás, no un contrato que te ata para poder seguir operando.

Te pedimos

Nada fijo. Nos escribís cuando aparece algo.

Mientras construimos

No tenés que preguntar en qué va tu proyecto.

Desde el primer día trabajás con un portal propio donde ves el trabajo en curso sin filtrar. La transparencia no es un extra: es cómo evitamos las sorpresas que arruinan estos proyectos.

Todo el trabajo, a la vista

Cada tarea en curso, en su estado real, sin una versión maquillada para el cliente. Lo que vemos nosotros es lo que ves vos.

De quién es la próxima acción

Cada tarea indica si la próxima jugada es nuestra o tuya, así nada se queda esperando en silencio a que alguien pregunte.

Alcance y precio, firmados

Lo acordado se firma y se congela. Si algo cambia a mitad, va como un cambio aparte, también firmado — nunca una sorpresa en la factura.

Cómo se ve en la práctica

55más

Antes de escribir una línea les planteamos la verdad: adaptar su plataforma en Bubble era, en la práctica, rehacerla entera. Así que reconstruimos en código —con lo que faltaba incluido— lo que otro equipo había tardado alrededor de un año, en cuatro meses.

El primer paso

500 €

Se descuentan íntegramente si contratás la implementación.

Una sesión de trabajo, no una llamada comercial.

Todo empieza por la evaluación inicial. Revisamos el contexto, los principales bloqueos y el posible camino. Si concluimos que no existe el encaje necesario, devolvemos el pago descontando únicamente la comisión que Stripe haya aplicado y no nos reintegre.

Es un precio fijo y acotado a propósito: sirve para decidir con información, no para comprometerte con nada más.

Preguntas frecuentes

Lo que suelen preguntarnos sobre el proceso.

¿Cuánto tiempo de nuestro equipo van a necesitar?

Menos del que temés, pero no cero: sin la mirada de quien conoce la operación, el sistema termina siendo el que imaginamos nosotros, no el que necesitás vos. En el diagnóstico son un par de conversaciones; durante la implementación, una persona de referencia que revise lo que va saliendo. Justamente porque el equipo participa, después se apropia del sistema en vez de sufrirlo.

¿Qué pasa si a mitad del proyecto cambian las prioridades?

Es normal que pasen. El alcance acordado está firmado y congelado, así que un cambio no se cuela sin que lo veas: se propone aparte, con su propio alcance y precio, y también se firma antes de tocar nada. Cambiás de rumbo cuando hace falta, sin sorpresas en la factura.

¿Podemos parar después de una fase?

Sí. Cada fase se presupuesta por separado y tiene que ser útil por sí misma, precisamente para que puedas frenar con algo funcionando en la mano. No te pedimos que te comprometas de entrada con todo el proyecto.

¿Cómo sabemos en qué están trabajando en cada momento?

Desde un portal propio donde ves todo el trabajo en curso sin filtrar, con el estado real de cada tarea y de quién es la próxima acción. No hay informes de avance maquillados ni hace falta perseguirnos por correo: lo que vemos nosotros es lo que ves vos.

Alcance y precio firmados por faseTodo el trabajo a la vistaEl sistema queda siendo tuyo

Primer paso

Empecemos por entender el problema.

En una evaluación de trabajo revisamos el problema, el contexto y si tiene sentido construir juntos. Sin una presentación comercial genérica.